LIEUX DE MÉMOIRE et D'HISTOIRE
de L'IMMIGRATION et de L'EXIL ESPAGNOLS en ÎLE-DE-FRANCE
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Congreso de Palma de Mallorca

Del 28 de junio al 3 de julio de 1982


Congreso Democrático de Asociaciones de Trabajadores Españoles Emigrantes en Europa


En 1982, tras la restauración de la democracia en España, se celebra el Ier Congreso Democrático de Trabajadores Españoles Emigrantes en Europa. El Congreso pretendía enmarcarse en el contexto de la los parámetros de la recién recuperación de la democracia en España, por ello, plantea insertarse ý respetar los límites establecidos por la Constitución de 1978.


La finalidad del mismo será la de estudiar los problemas y las posibles soluciones que la emigración a Europa plantea a los propios emigrantes miembros de las asociaciones adheridas al mismo [1].

Dicha finalidad, se busca tomando en consideración el hecho de que las demandas de los y las emigrantes en diferentes países europeos, no son contradictorias, sino, más bien, complementarias. Por ello, plantean que las mismas tendrán personalidad para poder colaborar con el Instituto Español de Emigración, cooperando con las misiones diplomáticas. Esta cooperación les valdrá ser reconocidas como asociaciones de utilidad pública.

Así, al congreso asistirán desde el Ministro de Trabajo, Luis García de Blas y el Director General del Instituto Español de Emigración, aunque éstos no contarán con el derecho a voto, en cuanto serán simples representantes de la administración española.

Durante el Congreso estará dividido en dos mesas, de las cuales la segunda estará presidida por el miembro de la APFEEF de Paris X, Antonio García.

Las diferentes ponencias estarán divididas en diez temas. El primero de ellos serán las políticas de inmigración de los diferentes países de residencia. A lo largo de estas ponencias se habló de las leyes para los extranjeros, de los derechos políticos y sociales, de las estructuras de representación y participación, así como del Espacio Social Europeo.

A continuación, se trataron diversas problemáticas relacionadas con la educación, tales como aquellas vinculadas con los sistemas educativos nacionales, las estructuras de la emigración y la formación profesional.

Asimismo, el Congreso se ocupó de cuestiones culturales, como la cultura de la emigración, al tiempo que se reflexionó en torno a la cultura propia de los y las emigrantes y de los convenios bilaterales.

Paralelamente, en la mesa número cinco, se abordaron temas que tenían que ver con la juventud y las segundas generaciones. Para acercarse a esta población, la mesa se ocupó de materias tales como la identidad de los hijos, la marginación social a la que se pueden ver confrontados, los problemas derivados del servicio militar obligatorio y del asociacionismo juvenil.
A su vez, se dedicó una mesa a las políticas de emigración del Estado español. Entre los contenido tratados aparecen en las actas los convenios bilaterales, las relaciones entre los nuevos entes autonómicos que estaban surgiendo en sus relaciones con la emigración, y se terminó atendiendo a las políticas de retorno y de reinserción.

También se le consagró una mesa a las políticas asistenciales de la Administración Española en el exterior y otra a las asociaciones de emigrantes, desde la óptica del Consejo Europeo de Asociaciones de Trabajadores Españoles Emigrantes en Europa.
De las instancias de representación de la emigración frente a la Administración española se ocuparon una serie de ponencias, que giraron en torno al Consejo de Emigración, a las juntas de promoción educativa, a las juntas consulares y a las Casas de España del Instituto Español de Emigración.

Del mismo modo hubo una serie de ponencias que se centraron en las situaciones de discriminación que pueden sufrir los emigrantes españoles, así como a la que sería la futura Ley de Emigración.

A partir de dichas ponencias se concluyó que el Congreso no sería un « fin en sí mismo », sino más bien otro paso en la conquista de derechos de la población emigrada. Y en ese sentido, se instó a la sociedad civil española de la emigración, representada por las asociaciones de emigrantes, y a la administración española a que se dotase de los medios necesarios en los países de acogida, para que sirvieran de interlocutores legítimos frente a las administraciones de los dos países.

Para esto último, se establecieron diferentes misiones de seguimiento, destinadas a velar por el respeto y la ejecución de los acuerdos y resoluciones que el propio Congreso había decidido.

Références

- Actas del Ier Congreso Democrático de Asociaciones de Trabajadores Españoles Emigrantes en Europa de Palma de Mallora del 28 de junio al 3 de julio de 1982, Publicaciones del Instituto Español de Emigración, Madrid, 1983.

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